lunes, 3 de septiembre de 2012

La variable humana de Rodrigo Martín Noriega

 
Hace unos días os la presenté como novedad literaria (Aquí) y os comenté que me hacía mucha ilusión leer un libro que prometía novela negra y matemáticas. Además, tenía otros factores a su favor: el número de páginas (123) ; que se le otorgara el premio de novela corta de la Fundación MonteLeón 2012; o una cosa que siempre me fascina, que es una opera prima.
Como siempre muchas expectativas que se debían cumplir en un reducido intervalo de tiempo y debo decir que no me ha defraudado.

«La felicidad, sospechaba, que no era cuantificable, pero su ausencia sí.»

La variable humana de Rodrigo Martín Noriega y publicada por Gadir, es una pequeña joya que se acaba cuando estás en el momento máximo del disfrute. Quizás esa sea una de las mejores formas de acabar. Siempre he comentado que las novelas de Nothomb se acaban en el mejor momento y que te deja con ganas de más. Aquí sucede lo mismo. No te sientes saciado; contento sí, pero no saciado.

No os asustéis lo que odiáis las matemáticas o aquellos que tuvieron dificultades con ellas. El contenido matemático no tiene que representar ningún escollo insalvable, ni una excusa, para dejar de leerla.
En pocas palabras, el libro nos presenta la obsesión de un matemático por encontrar la lógica del mundo y de esa manera y a través de nuestras actuaciones, poder determinar el desarrollo de la vida. ¿Se podría seguir componiendo música de Chopin mediante un estudio matemático? Es uno de los paradigmas que se nos presenta al inicio de la novela.

«Wittgenstein escribió que el límite del mundo son los límites de la lógica
¿Se podría descomponer la realidad matemáticamente y encontrar esas leyes lógicas?
El mundo no puede llevar la contraria a las matemáticas.»

La trama está muy bien trabajada e hilvanada en sus inicios, aunque, y por poner un pero, el final es un poco precipitado y predecible. Creo que el determinismo que defiende la novela le hace un flaco favor al final y la novela negra se tona fantástica.
Con todo, hasta llegar a ese momento, el lector puede disfrutar con las dudas razonables, y más si uno no está versado en el tema matemático, ya que puede a llegar a soñar con la realidad de las conjeturas que nos propone el autor. 

«Dos más dos tiene que ser siempre cuatro o el universo caería en una espiral de caos absoluta.»

Resulta interesante, sobre todo en sus diálogos, la lucha entre el mundo de los matemáticos puros y el de los aplicados, mucho más próximos a la física. ¿Quién ganará? ¿Existe un ganador? Eso lo tendréis que descubrir vosotros mismo.

«El mundo no obedecía a las leyes matemáticas. Ambos olvidaban el factor humano.»

Y para finalizar un apunte sobre el autor.
Resulta curioso que un licenciado en Historia del Arte (especialista en Teoría y Estética de la Cinematografía) se haya atrevido con un tema como las matemáticas. Incluso en un primer momento se cometió el error de creer que el Rodrigo Martín era matemático. ¿Qué le llevó a ello? En palabras del autor en una entrevista en La Crónica de León:

“Recuerdo que leí una frase, creo que de Bertrand Russell, que decía que las matemáticas eran la verdad última del universo. Esa idea me inquietó y a la vez me resultó atractiva. Me inquietaba la posibilidad de hasta qué punto somos libres y dueños de lo que nos pasa o todo está regido por alguna fuerza superior”

Y una última frase de las que voy escogiendo para publicar en twitter (@2davidgomez) mientras iba leyendo la novela:

«Que de una poetisa y un músico salga un matemático no deja de tener cierta lógica.»


Enlace para escuchar el programa de radio "El ojo crítico" donde se entrevista al autor (17'28") Muy recomendable. (CLICAR AQUÍ)
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