miércoles, 10 de octubre de 2012

El invierno del mundo de Ken Follett


El invierno del mundo (Plaza & Janés, 2012) en la segunda parte de la trilogía The Century de Ken Follett que se inicio con La caída de los gigantes, y que llegó a España no hace pocas semanas, ocupando todos los escaparates habido y por haber. Normal, la fórmula funciona y una libro así puede salvar el año de una editorial y todo lo que se nueve a su alrededor.

¿Qué se puede decir de un autor de best seller que ha vendido millones de libros? ¿Qué os podría explicar que no se haya dicho ya?
Quizás lo más fácil sería hurgar en aquello que no nos ha gustado y poner patas arriba una novela muy trabajada.
Intentaré poner cada cosa en su plato y ser equilibrado.

Por poneros un poco en antecedentes, para que no os sorprendan la reseña, y así poder calibrar mejor mis palabras, os diré que soy de los que a partir de la página 300 de Los Pilares de la Tierra perdió el interés; soy de los que disfrutó como un enano de El mundo sin fin; soy de los enamorados de las novelas puramente bélicas del autor como Vuelo final y  Alto riesgo; y de los que disfrutó de un Follett diferente en En el blanco.
Ahora ya sabéis un poco más de mi relación con el escritor.

Debo decir que disfruté muchísimo más con la lectura de La caída de los gigantes. Creo que las relaciones de pareja se me hicieron menos pesadas, menos repetitivas, menos largos los tempos. Se podría decir que he sufrido un poquito cuando me tiraba treinta/cuarenta páginas de ir y venir de parejas sin que, en muchos momentos, aportaran algo más a la historia. Ahí creo que se ha dejado ir, que se ha descuidado un poco.
Todo ello hace que el ritmo de la novela se vea bastante perjudicado y no sea aquel pasar páginas como un poseso en pos de nuevas emociones. Sí, estás enganchado a la trama, pero más por los momentos históricos que por los personajes (luego aportaré algún dato más al respecto).

Con todo ello, quiero reconocerle la buena elección de todos los momentos históricos y la situación de los personajes para poder entender una época tan convulsa como fue la gestación de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto en si y la paz fría que hubo después. Un diez en ese sentido, pues podríamos decir que la novela se podría convertir en enciclopedia de consulta (en el buen sentido de la palabra). Seguro que el autor ha estado rodeado de bueno historiadores que han hecho un trabajo de hormiguitas para que la novela vea la luz.

También me ha gustado el cómo ha enganchado todas y cada una de las historias que acaecieron en la primera novela. Me ha costado muy poco recordarlas y meterme de lleno otra vez en ellas. Un acierto total para los seguidores de la trilogía.
Llegado a este punto, sería bueno indicar que no hace falta leer la primera parte para seguir la segunda, otro acierto, aunque tiene mucha más gracia si se hace.

Antes comenté que el tema parejas me ha dejado un poco cabizbajo, pero creo que el problema reside en la buena construcción de los personajes en la primera entrega y la poca gracia o implicación con el lector de los nuevos personajes. Yo no me he quedado prendado por ninguno de ellos (y mira que ahí). Los momentos de chispa son como una lluvia de confetis cuando en la primera novela eran fuegos artificiales. Ha faltado a mí entender, más desarrollo de los mismos. Por poner un ejemplo (se podría poner con muchos otros), Ethel es la misma al principio que casi después de quince años, sin evolución.
Algunos si que la tienen, pero muy forzado y muy encorsetada, como el caso de Erik.

Mientras leía fue apuntándome momentos o situaciones que me parecieron curiosas y que creo enriquecerán la reseña.
Algunas de ellas son:

Me resultó impactante el leer que en las manifestaciones contra los fascistas en la Inglaterra del 36 varias pancartas eran en español.

Muy conmovedor las escenas de las Brigadas Internacionales en la batalla de Belchite y el cómo se perdió aquella importante posición por culpa de los rusos (está claro que me emocioné más leyendo este pasaje al haber visitado las ruinas de dicha población).

Un punto que no me convenció fue la facilidad que tenían ciertos personajes para ir y venir de España cuando los alemanes tenían el control de Canal de la Mancha y el cielo estaba tomado por sus aviones.

Comprobar la inaptitud de Stalin en el conflicto y recordarme a alguien actual.

Se me pusieron los pelos de punta con todo el tema de los hospitales de la muerte. Creo que es uno de los puntos más dramáticos de la novela y que te hacen encoger el corazón.

Muy interesante todo el tema de la codificación y descodificación. Casi una clase práctica de trigonometría, aunque me faltó que se hablara de la máquina Enigma tan famosa en el conflicto.

Emocionante el día D, donde Follett me recordó al de las novelas más bélicas. Gran momento.

Fue horroroso comprobar como los rusos fueron unos cerdos liberadores violando a diestro y siniestro. Se dice en el libro que los demás liberadores no hicieron lo mismo (por suerte). No sé si a alguno de ellos se le juzgó por ello. He de suponer que no.
Sin perdón.


Y poco más que contar.
Una novela para los amantes de lo histórico, para los amantes de Follett, para los amantes de las pesas (no veas lo que pesa el libro, jeje), para los amantes de las largas historias, para los que quieran saber de forma didáctica alguna cosa más sobre la Segunda Guerra Mundial.
Y esperando a la tercera parte y deseando que el ritmo, personajes, chispa, sea un poco más similar a la primera.
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