martes, 27 de noviembre de 2012

El Sanador de Antti Tuomainen


Está claro que cuando llevo cuatro o cinco libros sin leer novela negra me entra el mono y me pongo con dos o tres de golpe.

El sanador de Antti Toumainen en Roja&Negra fue galardonada con el premio a la mejor novela criminal finlandesa en 2011.
Con esa carta de presentación se tiene que esperar mucho de dicha novela y más si está ambientada en un escenario postapocalíptico; el mundo está a punto de sucumbir por los efectos devastadores del cambio climático; los humanos intentan refugiarse en el norte; en Helsinki no deja de llover; y en medio de todo ese caos, un asesino en serie aprovecha para hacer una limpieza selectiva.
Además, el protagonista no es un policía, aunque existe un secundario, que sí que lo es, y que le será de mucha ayuda, así como un entrañable y divertido taxista que le dará el toque un tanto humorístico a la novela.
El protagonista es un poeta preocupado por la desaparición de su mujer. Iniciará una búsqueda concienzuda por toda la ciudad, mostrándonos fotografías del caos reinante, y haciéndonos ver que los ricos siguen sin cortarse un pelo, y no tendrán miramientos en contratar a las clases bajas creando cuerpos de mercenarios que guarden sus posesiones, aprovechándose, como casi siempre, de las desgracias de los demás.
Como podéis comprobar, tiene todos y cada uno de los ingredientes para que la novela pueda gustar, y he de decir que lo ha conseguido, aunque quizás esperaba un poquito más de chispa en algunos momentos. No estoy diciendo que se me haya hecho monótona. Estoy hablando del ritmo de la novela. Quizás la intento comparar con otros autores norteños y eso pudiera jugar es su contra, aunque estoy convencido que leería otra novela más del autor si se llegan a traducir.


Como siempre digo, la novela negra suele ser un batido perfecto para hacer llegar a los lectores las diapositivas del momento social actual, pasado o futuro.
Ya he puesto de manifiesto la vocación crítica de El Sanador con los efectos del cambio climático. Pero se ponen muchas más cosas en la palestra como por ejemplo, la crítica a los medios de comunicación y su supuesta libertad de contenidos, que como os podéis imaginar no es del todo clara.
Otro ejemplo sería hacernos ver que el amor y la amistad es lo que sobrevive, lo que perdura, lo que nos hace fuertes para poder seguir cuando todo parece perdido (por si no lo teníamos claro).
Podréis comprobar que se van alternando las escenas en el tiempo actual con algunas escenas pasadas en las que el protagonista recuerda lo que era su relación amorosa con su mujer. Son aquellas cosas que pasan cuando uno pierde, o cree perder a un ser estimado, que comienza a pensar si lo hubiera podido hacer mejor, o si se podría cambiar algo para no llegar al punto de no retorno. Aquí quiero apuntar lo que comentaba antes sobre el ritmo. Quizás abusa un tanto de estas escenas y cortan el avance de la novela. Tú quieres seguir leyendo los avances de la investigación y te ves frenado por algo que no te lleva a ningún sitio.

No lo he comentado, pero la novela está escrita en primera persona, lo que siempre es un riesgo para los amantes de lo buenos diálogos y para los detractores de los largos pensamientos.
Otra vez el tema del ritmo cuando el personaje comienza a divagar, pero he de decir a favor de la novela que los diálogos son rápido como un duelo a pistola. De ahí ese blanco y negro, esa doble velocidad que da un poco de vértigo.

Volviendo a la carta de presentación, y para acabar, os tengo que poner alerta sobre el encontrar algo totalmente diferente de lo que habéis leído hasta el momento. Quizás lo pudiera parecer, pero no es así. El Sanador es una novela negra de corte convencional, sin muchas florituras, funcional, rápida en bastantes momentos, atrayente desde sus inicios, interesante en su exposición, demasiado rápida en su conclusión, pero efectiva con la satisfacción de este lector.
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