domingo, 23 de diciembre de 2012

Noche de difuntos del 38 de Manuel Martín



Fue a mediados de abril cuando se publicó Noche de difuntos del 38 (Dolmen, 2012) de Manuel Martín y me pilló en un momento de bastante colapso y sin mucha confianza, así a bote pronto, de que me pudiera gustar una novela zombi ambientada en la Guerra Civil española. Supongo que por eso no le di prioridad y la dejé pasar para un momento mejor.
Y eso momento ha llegado provocado en parte por el propio autor que me envío un correo contándome que una productora, Cactus Flower Producciones, había comprado los derechos de la novela para pasarla al cine, y sobre todo, por mi recién lectura de 1936Z. Guerra Civil zombi (Suma de Letras,2012) de Javier Cosnava que me acabó de convencer: se podía explicar y disfrutar de una novela zombi encuadrada en un momento histórico tan importante como la Guerra Civil.

Ambientada en los alrededores del Valle del Ebro, la novela nos explica lo que les acontece a sus protagonistas una aciaga noche, la noche de difuntos. 
Una de sus primeras virtudes, lo que llamaríamos el trasfondo, es que el autor consigue que nacionales y republicanos, por unos momentos, los podamos ver unidos en un frente común: salvar la vida. Quiero pensar que es un guiño del autor a la reconciliación de esa España dividida desde entonces.

Quizás en un inicio se pudiera pensar que el tono narrativo está un poco inclinado al bando nacional, pero poco a poco, al ir conociendo nuevos personajes, veremos que la cosa está bastante equilibrada. Son los riesgos que se corren al ponerse sobre algunos escenarios como el de la Guerra Civil.

Creo que la ambientación de las primeras páginas y la puesta en escena de las mismas enganchan mucho a lector. Si a eso le añadimos el misterio de la aparición de los zombis y el mantener la tensión  de su origen durante casi toda la novela, hace que su lectura esté asegurada y puedo entender que interese su trama para pasarse a la gran pantalla.
Sobre el origen de los zombis en esta novela poco se puede contar para no crear un fatídico spoiler que truncaría toda la historia y su emoción, pero si quiero apuntar que me ha parecido creíble e ingeniosa lo que hace que Noche de difuntos del 38 no sea una más y pueda diferenciarse de otros libros del género.

Lo que no me ha gustado, y sin estar del todo seguro (tendría que volver a leer sus primeras 131 páginas), es una escena que sucede en esa misma página. Creo que es un error de sobre información del escritor.
Hasta esa página el lector sabe que existen unos seres que están atacando a los humanos, despedazándolos, comiéndoselos, pero en ningún caso se sabe que con un mordisco se llegue un humano a convertir en uno de ellos. Eso solo lo sabe un lector del género, pero no podemos suponer que los protagonista lo puedan saber si no lo han comprobado con sus propios ojos (cosa que creo no sucede). Es en esa página donde uno de los componentes del grupo es mordido y se empieza a crear un ambiente de preocupación por su posible conversión a zombi. No es hasta la página 142 cuando se explica claramente el porqué de esos seres y su mecanismo de contagio.
Como digo, no estoy absolutamente seguro, pero de ser así, se debería de tener en consideración para su adaptación.

También he echado un poco de menos algunos notas más sobre los personajes y sobre el momento histórico en el que bien. Me han sobrado algunas escenas de acción que podrían tornarse un tanto repetitivas por conocidas y clásicas. Creo que hubiera podido explotar un poco más la buena idea del origen de los zombis, signo distintivo de esta novela, y darles más juego a algunos personajes que están ligados a esa idea generando una trama de intriga superior.

En definitiva, una entretenida lectura, que aporta ingredientes nuevos al género y que espero tengo mucho éxito en la gran pantalla.
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