viernes, 8 de marzo de 2013

La cosecha humana de Emilio Calderón


Está claro que el poder de los bloggeros cada vez es más grande y que están haciendo un gran trabajo a la hora de reseñar y recomendar lecturas. Así fue como llegué a La cosecha humana (Planeta, 2012) de Emilio Calderón. Durante unas semanas no he dejado de leer buenas reseñas de dicha novela, e incluso hubo una pequeña discusión dentro del Reto Cruce de Caminos: Negro y Criminal acerca de la evaluación de la novela y su comparación con otros autores de novela negra.
Estaba claro que tenía que ponerme manos a la obra, leerla y así poder opinar.

Siempre digo que cuando las expectativas son tan y tan grandes, creo que el lector se vuelve más exigente con el libro. Yo creo que he podido pecar un poco de ello. Intentaré explicarme.

Nos encontramos ante la mezcla de novela histórica y novela negra.
Por la parte de la novela histórica, creo que Emilio ha hecho un fenomenal trabajo de investigación y se ha dotado de un buen número de datos para poder desarrollar una complicada trama.
Se demuestra que no hace falta inventarse muchos argumentos, que la propia vida nos los da y de una dificultad casi insuperable, como es el caso.
La cosecha humana es una novela arriesgada por su contenido. Yo no he dejado de pensar si lo que se explicaba podría ser cierto. Creo que todos los que os acerquéis a la novela ya sabréis que uno de los ejes de la novela tiene que ver con el mercadeo de órganos. Me he quedado de piedra al pensar que se puede tratar a los humanos, en el S.XXI, como mercancías y que se puede jugar tanto con los sentimientos de la gente por un mendrugo de pan. Alguien tiene que poner remedio a esta sin razón.

Decía que era una novela arriesgada, pues era fácil posicionarse de un lado y otro de la balanza: judíos o palestinos, pues otro de los ejes es el conflicto entre Israel y Palestina. Aquí debo decir que, en general, la posición del autor ha sido bastante central. En otras palabras, que les ha dado tanto a unos como a otros, y eso me entristece al ver que la solución al conflicto está a años luz de verse solucionada. Todos tienes sus motivos y ninguno los tienen.

«El odio es una enfermedad que se manifiesta en el corazón del paciente y tiene su metástasis en el alma.»

Comentaba antes que el autor se ha documentado a conciencia, pero yo creo que ese gran número de datos también le han ido en contra y ha viciado la novela haciendo que el ritmo decayera en muchos momentos trabada por la actuación del narrador.
A mí entender, el narrador se ha sobrepasado al explicar cosas con unos párrafos casi inacabables que para mi gusto cortaban el ritmo lector. Yo ya tenía claro lo que quería contar el autor. Creo que me he encontrado sobreinformado y en algunos momentos he pensado que estaba delante de un ensayo más que una novela.
Y no solo eran datos. En un momento de la novela se nos presenta un interrogatorio con unas intervenciones larguísimas que tampoco ayudan a estar con los ojos abiertos. En su favor debería decir que dicha entrevista es real y que fue así como sucedió, pero también creo que el trabajo de un escritor es novelar y que podría haber dotado de más dinamismo dicho momento.

Por lo que respecta a la parte de novela negra, creo que todo ha quedado un poco a pinceladas. Buenas pinceladas al inicio con la presentación del caso y los personajes, y buenas pinceladas al final con su resolución. Y por el medio, datos y más datos, y un poco de perdida de química de los protagonistas, y eso que nos presenta a una inspectora poco leída, una mujer cazadora de hombres con lo que intenta apaciguar su soledad interior hasta que le llega el caballo ganador, un filón que ha sabido aprovechar.

«El orgullo suele ser la máscara de los defectos.»

Hablando de la química de los personajes, creo que el autor ha pecado a la hora de poner en boca de los protagonistas cuestiones que debería explicar el narrador. Supongo que ha intentando quitarle peso a este segundo al ver su desmesurado trabajo, antes comentado, pero para arreglar una cosa ha estropeado otra.
Hace poco escuché, no recuerdo a que escritor, que unos buenos diálogos no deben tener más de tres líneas por intervención. No sé si será así la cosa o no, pero desde Lugo en La cosecha humana no se cumple ni de lejos.

No quería ser tan negativo con la novela, pues tiene cosas muy buenas. Nos abre los ojos ante la barbaridad de un conflicto, el del Oriente Próximo, que tenemos viciado por las informaciones de unos y otros, por tanto es una buena lectura para saber más sobre él.
Es una novela que nos hace reflexionar sobre muchas cosas, como el papel de la mujer en la sociedad actual, la corrupción, la política exterior (global), la pobreza, la religión, el fanatismo,…
Es una novela que impacta ante la dureza de lo contado. En algunos momentos en como un golpe en el pecho que te deja sin respiración.

Y lo mejor de todo, el título: La cosecha humana. Es un incentivo más para su lectura.

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