cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: Bímini de Alberto Vázquez-Figueroa

miércoles, 15 de mayo de 2013

Bímini de Alberto Vázquez-Figueroa


En algunas ocasiones, sobre todo después de algunas malas lecturas, se busca refugio en autores que pocas veces te suelen fallar, de esos que sigues desde hace años y de los que aún te pueden sorprender.
Ese fue el caso cuando afronté la lectura de Bímini, la nueva novela de Alberto Vázquez-Figueroa y Ediciones Martínez Roca.
Aunque os he de ser sincero: creo que no esperaba gran cosa de la novela y es que, conocedor como soy de Alberto, me pareció que tocaba la de cal, después de disfrutar mucho con su anterior publicación, La Bella bestia, y no tanto con El Mar en llamas y Garoé (por en medio se me han colado dos novelas que tengo pendientes de lectura).
Pero con todo y con eso, quise refugiarme en sus páginas por el profundo respeto que le tengo y porque, aunque a Bímini le pueda faltar algo de chispa, siempre despierta en mí un halo guerrero, un grito indignado, y es que Vázquez-Figueroa es el rey a la hora de trasmitirnos sus preocupaciones en forma de novela.

Y este es el caso de Bímini que se podría decir que tiene dos leitmotiv claro y marcados. El primero, el mundo de la minería en España y el cómo se la está masacrando desde las altas instancias cuando, según nos relato el autor, alguna cosa diferente se podría hacer para que no se continuaran cerrando minas. Y para ello aportar uno de sus inventos (o yo lo considero así). Es complicado explicarlo en pocas palabras, es mejor que lo leáis, pero en el fondo la cuestión radica en el agua y sus desalinizadoras que tantos dolores de cabeza le están dando. Es loable que todavía siga con espíritu guerrero, que no se rinda ante las adversidades que no están siendo pocas y que encima encuentre tiempo para escribir. Tan solo por eso, merece mi respeto.

«Cuando inventes algo, no te preocupes a quién beneficia, sino a quién perjudica, porque del poderío económico del perjudicado dependerá que tu invento funcione.»

La segunda de las cuestiones son los desequilibrios sociales que es este caso representa con el Bímini, un barco de superlujo, que al parece, además de gastar y gastar sin miramientos, podría servir para transportar droga de un lado al otro del canal de Panamá.

La novela tiene un punto de thriller, pero como dije al principio, creo que le ha faltado algo de chispa al querer explicar con demasiada claridad lo que él haría para solucionar los problemas planteados, además de exponernos una clases sobre construcción de grandes buques. Esos largos momentos, enfrían un tanto la lectura.

Me ha parecido bastante buena la resolución final. Lo hubiera estado pensado tres meses y no hubiera dado con la solución.

En definitiva, no será una de las novelas por las que recordaremos al autor, pero tampoco será una por las que lo recordaremos negativamente. Espero que la próxima sea la de arena y me haga saltar de nuevo del sofá.

9 comentarios:

alcorze dijo...

Hace ya varios años que no leo a Figueroa. Lo último que le leí fué El agua prometida, pero sí que creo que es un valor seguro.

Sólo le veo un problema y es que al tener varias largas sagas al final yo me acababa perdiendo con tanto título.

David Gómez Hidalgo dijo...

Ahora ya no se dedica a las sagas. Sus últimas publicaciones son individuales.
Oye, creo que te gustará La Bella Bestia. Si tienes tiempo...
Saludos

La Ratita de Carmen dijo...

Reconozco que no he leido ningún libro suyo y eso que tengo varios en casa, pero nunca me he animado.
Saludos

Raquel Alonso dijo...

Dejé de leerlo en su última saga porque me cansaba un poco. Me apunto La bella bestia ;)

LAKY dijo...

Vázquez Figueroa fue uno de los autores con los que me adentré en la literatura para adultos. En su momento leí muchas de sus obras y todas me gustaron mucho, sobre todo Ébano (ashanti) y Tuareg.
Pero no sé por qué, hace años que me da pereza leerle y eso que sé que me voy a encontrar con novelas entretenidas y llenas de aventuras.
Besos

Víctor Sánchez Tudela dijo...

Se puede decir que este autor me enganchó a la lectura con Tuareg, que habré leido más de una docena de sus novelas y que cuando me apetece algo entretenido a la vez que comprometido, siempre hecho mano de cualquiera de sus obras, al azar. Nunca falla. Muy buena entrada. Un saludo.

Margari dijo...

De este autor sólo he leído Tuareg, libro que me encantó. NO sé por qué no he vuelto a animarme con él. A ver si me animo primero con La bella Bestia, que parece que es la que más te ha gustado. Y luego me animo con ésta que reseñas hoy, que parece no estar mal.
Besotes!!!

Deborah dijo...

He leído varios de sus libros unos 30, los últimos como dices son un reflejo de sus preocupaciones sobre las desalinizadoras y ahora la minería,pero sea cual sea el tema es encantador.
Gracias por tu reseña.

Elena:) dijo...

Pues esta vez voy a dejar pasar tu recomendación, no creo que sea un libro que disfrutaría.
1beso:)