cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: El beso de Tosca, de Nieves Abarca y Vicente Garrido (2018)

miércoles, 26 de diciembre de 2018

El beso de Tosca, de Nieves Abarca y Vicente Garrido (2018)




Por Noelia Santarén
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Me regalaron esta novela en verano y la quise reservar para el invierno, parece que cuando hace frío una disfruta un poco más de la lectura, no por las ganas de leer, sino por lo bien que te acoge el sofá, el preciosismo de una taza de té humeando por el espacio y el brillo de una vela encendida.

Y la época navideña cumple a la perfección con estos requisitos. Si el año pasado ya os detallé cómo había sido mi navidad con un asesino suelto por casa (mi sesión privada de Murder Party) este año lo he pasado con dos de los escritores noir que dan más yuyu.
Y El beso de Tosca es distinta a como me la había imaginado.

Para aquellos que retomamos a Garrido y Abarca desde la última estación de Valentina Negro, es decir, desde Los Muertos viajan deprisa, hay algo que nos llama la atención. A mí por lo menos.
No hay sangre (casi). Sí asesinatos.
No hay descripciones morbosas (casi). Sí torturas implícitas.
Y lo agradezco. No me gusta ni más ni menos, sencillamente lo agradezco porque me encanta el cambio, me encanta que los escritores no se queden con lo que les funciona y quieran probar cosas nuevas, expandir sus límites (siempre dentro de las posibilidades de cada uno). Y Nieves y Vicente creo que lo han hecho en esta novela. Para empezar, el ritmo de lectura me ha parecido distinto al que el lector debe imprimir a casi toda la saga de Valentina Negro. El beso de Tosca se va leyendo cómodamente y no te engancha desde la primera página como Crímenes exquisitos, por ejemplo. Repito, no es ni bueno ni malo, es otro ritmo. En mi caso iba por la página 200 y aún seguía con esta velocidad de lectura. Es cierto que en algún momento he echado de menos la adicción de los títulos anteriores, esos celos literarios que te mantenían bajo sus páginas sin permitirte coger otro libro. Pero lo de poca sangre y descripciones menos detalladas le ha venido muy bien a la estructura empática con la que nací.

Vayamos al meollo. La trama sucede en Barcelona y cercanías. Mi zona, el lugar por el que me moví durante infancia, adolescencia y juventud. Eso siempre te acerca un poquito más a la novela. Muchos de los restaurantes, cafés y bares de copas que se describen los he pisado o he oído hablar de ellos. Pero, siempre hay un ‘pero’, ¿verdad?, ya he comentado en varias ocasiones que lo que me atrae de una novela es, por encima de todo, el personaje. En El beso de Tosca el (aparente) personaje principal, Marc, me ha parecido muy flojo. Es majete, tiene dinero, es cantante de ópera, tiene gustos caros, etc., pero, mmm, no sé; encuentro que no da juego, que no tiene la fuerza necesaria para ser el protagonista de una novela que, como suele ser común en los autores, reúne un buen puñado de subtramas. Marc es de alta alcurnia, tiene un trabajo exótico, tiene problemas con el juego, las mujeres y la comida (no sé por qué pero desde que nació Bridget Jones esto de la comida atrae mucho), hay una relación amorosa de por medio… en fin, que no acaba de encajar pese a que lo tiene casi todo para hacerlo. Le falta una cosita que revelo unas frases más abajo.

Hay otro personaje, Berto Areces, que es el antagonista creado para no gustar y, no obstante, da un juego increíble. Puedo sentir el crujir de los puños de sus camisas, el brillo de su gomina e incluso oler el perfume dulce y empalagoso que usa. Berto está vivo. Marc parece de cartón, sobre todo al principio.

La novela es un viaje a los rings de boxeo, al tráfico de armas, al sentimiento de venganza que el fanatismo promueve, a las timbas ilegales de póker, al corazón del Liceu y del entorno operístico (genial la recreación literaria al respecto) y al mundo de los pudientes que se mueven más entre bambalinas que sobre el escenario.

El estilo es ágil y los capítulos cortos, muy en la tónica de los autores. Sí debo decir que hay fragmentos, especialmente hacia el final de la novela, que parecen escritos con demasiada rapidez ya que presentan ambigüedad gramatical y desorden en las frases, junto con algún que otro leísmo a lo largo de todo el escrito. Poco más.

He comentado que a Marc le falta algo, ¿verdad? Bien, pues ese algo, ese vacío lo suple con creces otro personaje, el femenino: Vera. Vera Nanashi es, sin duda alguna por mi parte, la mejor creación literaria de Nieves y de Garrido. Mujer enigmática, fuerte, escurridiza como una anguila cuando quiere, intensa, con una promesa de carga emocional que atrapa y te incita a pedir más de ella (autores, adoraría saber más de este personaje en futuras publicaciones, porfa) y, en definitiva, el pilar de toda la novela. Es el hilo que te atrapa y te conmina a seguir leyendo porque el lector empatiza con ella desde su primera aparición que, por cierto, he querido releer una vez finalizado el libro.

¿Por qué es tan potente este personaje?
Primero: su físico está envuelto en una aura de exotismo oriental mezclado con un aire felino de lo más atrayente. Da igual que sea guapa o fea (que es guapa), es la presencia que tiene. Cuando ella aparece la escena se queda pequeña.
Segundo: su carácter nada entre dos aguas y al lector no le queda más remedio que mojarse para descubrir más.
Tercero: se describe su entramado psico-emocional y eso nos permite acompañar su proceso, empatizarlo. Nunca me cansaré de decir que esto es lo que realmente da fuerza y otorga vida a un personaje.

Una curiosidad morbosa que no tiene nada que ver con Vera pero que deseo comentar antes de despedirme; después de seguir muy de cerca a los dos autores (y sus títulos, todos) siempre me ha quedado la duda de si se dividen el trabajo o escriben a la par. Veréis, es que, respecto al sexo, ya sea entre protagonistas o secundarios, buenotes o malotes, hay una tónica común y repetitiva respecto a que las féminas… bueno, abundan las escenas de mujeres que hacen felaciones pero apenas hay nada de sexo oral femenino y eso me lleva a pensar de nuevo en quién escribe qué. Si se describe una escena donde se está vejando a una prostituta, por desgracia es normal encontrar la descripción de una felación brutal, pero cuando son los protagonistas quienes tienen sexo de forma consentida, no hay ni un solo cunnilingus... Que no es que quiera leer al respecto, simplemente me llama la atención y me intriga este desequilibrio de la balanza.
Mejor lo dejamos aquí…

Creo que sólo puedo despedirme de esta reseña de una manera: El beso de Tosca es la excusa perfecta para el nacimiento del magnífico personaje de Vera Nanashi.

Bravo por ello y brava ella. 



 SINOPSIS
Encerrados en un hotel de Paseo de Gracia, tres individuos planean un acto que conmocionará a la ciudad y al país entero, pero son solo sombras en una ciudad que tiene su propia pesadilla: un sangriento asesino en serie que tiene en vilo a la policía. Mientras, un cantante de ópera se enfrenta al asesinato de su mejor amigo y al difícil reto de triunfar por primera vez en el Gran Teatro del Liceu...

El lector sentirá el gozo culpable de verse atrapado en las diferentes tramas del mundo de la ópera, los entresijos del boxeo, la trata de blancas y la corrupción del poder, que se entrelazan en cada capítulo hasta el clímax de las últimas páginas. Y, por si fuera poco, una amenaza desconocida por todos camina implacable hacia el terrible final.


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