cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: El síndrome de la elección inifinita

miércoles, 27 de marzo de 2019

El síndrome de la elección inifinita



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El otro día oí en un programa en el que se hablaba del síndrome de la elección infinita e inmediatamente me dije: «¿No será esa la causa de que últimamente estemos más descontentos con las lecturas que hacemos o la causa de que leamos menos que antes?».

Recuerdo que hace unos años, no muchos, antes de la irrupción de las plataformas digitales, yo iba cada jueves a la capital a mi librería de referencia y, como si de un ritual se tratara, dedicaba algo más de una hora a mirar todas las novedades que me exponían sobre las diversas mesas. Al final de ese tiempo, tenía claro que quería leer y me lo compraba. Casi siempre era un libro, pero a veces me compraba un par si veía que era pequeño. Es decir, cada semana me compraba uno o dos libros para leérmelos en la siguiente semana. Y no fallaba, era como un reloj, siempre conseguía hacerlo y lo más importante: me satisfacían, no me equivocaba con la elección.

Ahora nos topamos con muchas más novedades entre las que elegir, ¿no tenéis esa sensación? Si miramos por ejemplo la última publicación de novedades que presenté en el blog nos podemos encontrar con ganas de leer la esperada novela de Domingo Villar, hemos esperado diez años, El último barco, pero como la lista de lecturas pendientes no la habéis empezado hoy, el libro de Domingo Villar irá a ella en alguna posición, quizás la primera como en mi caso. Pero quizás os interese saber cómo Carlos Zanón ha dado vida de nuevo a Pepe Carvalho en Carvalho: problemas de identidad. Otro para la lista. Si os gusta tanto como a mí Susana Hernández tenéis Los miércoles salvajes. Otro para la lista. Ayer me enteré que Amélie Nothomb había publicado novela nueva, Golpéate el corazón. Otro para la lista. Y podría seguir y seguir engordando la lista de lecturas. No hacen falta muchos cálculos para ver que esa lista tiende a infinito.

¿Qué dicen los expertos que provoca esa elección infinita?
Existen varias variantes.

La primera: pues que las posibilidades de terminar el libro que tenemos entre manos sean más bajas que hace unos años siendo el libro el mismo. La lista nos presiona psicológicamente y más en un mundo en que nos sentimos, queramos o no, presionados por saber lo último. Todo se vuelva más efímero, más volátil. Entonces, si esas primeras páginas no te satisfacen de forma contundente y esperada, comienzas a darle vuelta al libro y mirar de reojo a la lista. Consecuencia: libro dejado.

La segunda: es pasarte días y días mirando la lista y peor aún, tocando los libros si los tienes en casa, sin decidirte a leer ninguno. Tienes más miedo que antes a perder el tiempo y dejar de leer aquello que realmente quieres leer, que por el contrario es todo lo que tienes en la lista. Los libros empiezan a subir y bajar en esa lista en función de tu estado de ánimo, en función de lo que has leído en blog o periódicos, en función de los que has escuchado en radio… total, que el tiempo que antes era de una hora para decidirse a leer se convierte en días.
En caso de libros digitales este segundo caso es aún peor. Te puedes pasar días abriendo y cerrando libros, leyendo una o dos páginas y pasando al siguiente si que nada te guste lo suficiente, sin darle tiempo a desarrollarse.

La tercera: la realmente peligrosa para los lectores. Que te agobien tanto las situaciones una y dos que decidas no leer y te pases al enemigo: las series o películas. Pero aquí caes en un nuevo bucle de elección infinita del que se podría escribir el mismo texto, pues por desgracia estamos rodeados de elecciones infinitas simultáneas.

La proliferación de libros gratis en plataformas como Amazon o Lektu también ha provocado que la lista de libros pendientes crezca si medida. Por cierto, ahora mismo está Zombies en Leningrado gratis, una muy buena novela de Javier Cosnava. Que el título no os engañe, no va de zombies. Es de la Segunda Guerra Mundial y el poco conocido asedio de la ciudad de Leningrado y lo que en sus calles sucedió. Aquí podéis leer mi reseña de la novela. Yo no dejaría pasar la oportunidad de hacer crecer mi lista de pendientes.

Yo me paso cada día a ver qué libros gratis hay en la plataforma, sobre todo negrocriminales, pero tengo mucho cuidado de descargarme aquellos que realmente me parece que voy a leer en un futuro. Pero la verdad es que muy pocos de esos libros los acabo leyendo y engordan mi lista de pendientes.

Reconozco que el síndrome de la elección infinita me ha afectado y que seguro que algunas novelas de las que he dejado a medias hubieran tenido mejor suerte si dicho síndrome. Lo siento de verás, pero no sé si tiene remedio.
No sé si podemos cerrar los ojos al mundo y no buscar nuevas lecturas, ni saber de ellas. No sé si podemos hacer alguna cosa para mitigar el síndrome.

No sé si a vosotros tenéis las sensaciones que os he descrito u otras. Ya sabéis que estaré encantado de que las compartáis conmigo. ¿Tenéis alguna solución para mitigar el síndrome de la elección infinita?

4 comentarios:

Margari dijo...

Lo de costarme decidir sí que me ha pasado más de una vez. Pero una vez que me decido, voy a por él. Demasiado malo tiene que ser para que lo deje a un lado. Pero sí, son tantas novedades, tantas tentaciones que queremos leer tanto, parece que no llegamos, intentamos correr con el libro que tenemos entre manos... Y a veces hasta tenemos que parar y recordar que hay que disfrutar con cada lectura, darle su tiempo, leer bien.
Besotes!!!

Mayte Esteban dijo...

Me pasa. Hace media docena de años ¡terminé mi lista de pendientes! Después irrumpieron los ebooks y al principio los leía todos y en orden, hasta que aquello se desbordó. Ahora leo menos que nunca -leo, pero no novela-, tengo una pila infinita, abandono a medias, no me creo las recomendaciones en masa porque al final me acaban decepcionando... ¿Sabes qué hago? Refugiarme. Releer lo que no falla, mis clásicos, mis libros de levantar el ánimo, mis libros con los que me enamoré de escribir...
Hasta que me calmo.
Y también me pasa otra cosa, no sé si tiene nombre: entre tantas novedades, incapaz de elegir, muchas veces salgo de la librería con las manos vacías.

Besos!

Mariela dijo...

a mi me pasa lo mismo!!
me parece que hay demasiados escritores. La clave es tener ojo para saber qué vale la pena leer. Y la autopublicacion empeora el asunto. Insisto en que la clave es saber cuales son los buenos escritores tanto via editorial como via autopublicacion.
hasta la proxima!!!

David Gómez Hidalgo dijo...

Para Margari:
Hace tiempo que decidí que ninguna novela que no me gustara merecía mi tiempo. Así que aprendí a dejarla cuando antes no podía ni imaginarlo.
Saludos

Para Mayte:
A mí eso de entrar en una librería y salir con la manos vacías de tantas cosas que hay por elegir y no poder decidirme también me pasa.
Y que suerte acabar con tu lista de pendiente, aunque sea una vez en la vida. Yo no creo que lo pueda hacer o a lo mejor debo aprender a saber que es imprescindible para mí y que no lo es.
Saludos.

Para Mariela:
Por muy buen ojo que tengas, siempre hay más por leer y ahí es dónde entra el síndrome. Quizás tener algunas referencias, pocas y muy fiables puede ayudar a quitar muchos libros de la lista de posibles.
Saludos.