cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: La soledad del escritor/a «¿Mito o realidad?».

jueves, 16 de enero de 2020

La soledad del escritor/a
«¿Mito o realidad?».

Chica con un libro en las manos pensando en la soledad del escritor. Mito o realidad
Imagen de Enrique Meseguer en Pixabay
Se ha publicado mucho sobre la soledad del escritor, pero los tiempos cambian y con ellos las costumbres. ¿Sigue siendo el escritor un ser solitario? ¿Sigue siendo el escritor un ser reservado que intenta dedicar el máximo de su tiempo a escribir?
El otro día leí un artículo de Rocío Macho en el que hablaba de ocho cafeterías de Madrid ideales para sentarse a escribircafeterías para escritores. Pero ¿no habíamos quedado que los escritores trabajaban en soledad?
El artículo lo compartía en su Twitter Pablo Poveda y al mismo tiempo escribía en su blog lo que parecía una costumbre suya: escribir en una cafetería. No me resistí a preguntarle si era verdad que escribía sus novelas rodeado de público. A lo que me contestó que lo único que le rodeaba cuando escribía era la música jazz de Coltrane, y su perro. Que escribía solo, pero tenía ganas de probar la experiencia de hacerlo en una cafetería y por eso escribía sobre ello imaginando cómo debería ser.
Eso me hizo pensar que yo también escribo acompañado de música, metal en mi caso, y últimamente, desde que nació mi hija, con dibujos de fondo. ¿Se podría considerar eso otro tipo de soledad? Yo siempre he pensado que sí. Gracias a la música, en mi caso y supongo que en el de Poveda, mi concentración es mayor y no hay ruido que me distraiga.
time for change los tiempos cambian
Imagen de Alexas_Fotos en Pixabay

Los tiempo cambian

Ana Ballabriga y David Zaplana son pareja y escritores de éxito. Fueron los ganadores del Premio Amazon 2016 con Ningún escocés verdadero, escrita a cuatro manos. No creo que esto se pueda considerar la soledad del escritor. Seguro que la interacción entre los dos es alta, aunque pudiera ser que ella se encargara de una parte en su totalidad y él de la otra parte, pero al final tiene que ligar.
Ana Merino acaba de ganar el Premio Nadal con su novela El mapa de los afectos. Lo que yo desconocía es que su pareja es Manuel Vilas, último finalista del Premio Planeta con la novela Alegría en la que narra la historia de amor entre ambos. Me los imagino escribiendo cada uno en una habitación y, de tanto en tanto, siendo los primeros lectores de sus escritos. Podríamos convenir que esto es otro tipo de soledad.
Y los casos de parejas de escritores que están triunfando son muchos más. Parece que ya no es incompatible ser escritor/a y compartir la vida con uno, rompiendo la mitificada soledad del escritor.
Gemma Herrero Virto es una escritora que le gusta compartir sus avances de escritura con sus seguidores. Es la autora de La red de Caronte, libro que inició su exitosa saga negrocriminal y de la que de momento la cerraba Los crímenes del lago, que fue finalista del Premio Amazon 2017.
Pues bien. El otro día comentaba en Facebook que está escribiendo una nueva entrega de dicha saga, y que estaba muy contenta porque empezaba a comer y a dormir con sus personajes. ¿Qué autor no ha vivido esa experiencia? ¿Estamos ante otro tipo de soledad? Y lo digo porque a mí también me pasa y lo mejor de todo es que hay veces que los personajes parecen tomar la rienda de sus vidas y sean ellos mismos los que me proponen lo que tengo que escribir.
Tengo claro que el camino del escritor en su proceso de trabajo es plenamente solitario. Pero también tengo claro que siempre va a necesitar de los demás para redondear su trabajo.
Además, los adelantos tecnológicos hacen que cada vez sea más fácil la interacción de los escritores con otras personas rompiendo así su soledad.
Estamos viendo un crecimiento casi exponencial de los festivales literarios, sobre todo de los negrocriminales. En ellos, muchos escritores comparten su experiencia. Tienen ganas de hablar de sus inquietudes, de sus proyectos, de su visión sobre el mundo editorial, y lo mejor de todo es que te encuentras con iguales que quieren también escuchar.
De alguna forma u otra, se crean sinergias en esos festivales que, haciendo un poco de broma, ahorran visitas a un psicólogo y contribuyen a mejorar los ánimos de los escritores para afrontar nuevos proyectos.
Yo mismo, desde hace unos meses, formo parte de un pequeño grupo en Twitter, sí en Twitter también existen los grupos, que tiene como objetivo darnos ánimos con futuros proyectos, hacer lectura crítica de los compañeros, dar consejos, y aunque lo vamos utilizando de vez en cuando, creo que el resultado está siendo satisfactorio.
Tampoco podemos olvidar el trabajo de los blogs y páginas web de profesionales del mundo literario en el que comparte su experiencia o dan consejos sobre diferentes ámbitos. Uno puede quedar bien empapado de información. Otra cosa es cómo gestionar esa avalancha de datos.
¿Y entonces?
Escribir es un viaje personal. Escribir nos hace vulnerable y nos expone. Muchas veces tenemos que luchar contra nuestros fantasmas, contra nuestros miedos. Escribir puede ser un acto en soledad si se quiere, pero que cada vez cuesta más resistirse a la tentación de compartir esa soledad.
¿SEGUIMOS CONECTADOS?
Me encantaría que siguiéramos conectados más allá de estos artículos y que pudieras conocer un poco más de cerca mi faceta como escritor o como bloguero literario.
Por todo ello te invito a que formes parte de mi lista de correo. Además, te llevas una de mis publicaciones de regalo. ¿TE APUNTAS?
También puedes seguirme en Instagram: @2davidgomez

2 comentarios:

Mayte Esteban dijo...

Es un tema complejo y también depende un poco de cómo seas tú. Yo escribo sola, en silencio, con la casa vacía y sin distracciones ni siquiera musicales. Después pulo el texto hasta el cansancio y, solo cuando lo tengo, pasa el examen de ese grupo de locos que me rodean y que sienten esto como yo.

Eso, a veces.

Otras escribo acompañada o soy compañera y esas también las disfruto, porque es otra faceta más de este crisol que es la escritura, un aprendizaje constante, bastantes veces un camino pedregoso, otras frustrante y muchas delicioso.

Lo has dicho tú, solos del todo nos volveríamos locos. Mi cordura es ese silencio que me acompaña y que me deja oirme a mí misma y mi compañero, que me da la mano para tirar de mí cuando me freno o, lo contrario, sujeta la cuerda de ese globo en el que esto te convierte a veces para anclarte un poco a la tierra. Mi compañero que sabe lo que siento porque siente como yo.

¿Solos? No sé si estamos solos cuando escribimos. Locos, de eso estoy segura. Nadie en su sano juicio elegiría vivir en una montaña rusa.

Un beso.

David Gómez Hidalgo dijo...

Gracias Mayte por pasarte y compartir tu experiencia.
Está claro que cada escritor es un mundo y, como dices, de cada una de esas experiencias nos podemos enriquecer.
Un abrazo.