cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: El orden de los factores por Fran Cazorla «Librero ambulante. Es trabajo de mis sueños».«Por mi puesto han pasado muchos tipos de lectores. ¿Queréis conocerlos? ».

lunes, 29 de junio de 2020

El orden de los factores por Fran Cazorla
«Librero ambulante. Es trabajo de mis sueños».
«Por mi puesto han pasado muchos tipos de lectores. ¿Queréis conocerlos? ».


Como imagino ya sabéis, este año participo en el Premio Literario de Amazon con la novela No matarás a la hija de tu vecino, aunque no vengo a hablaros de eso, o al menos en parte no. El otro día chateando un poco con David Gómez, la persona que hay detrás del magnífico blog Cruce de caminos, me pidió si tenía alguna anécdota o curiosidad acerca del certamen. Le comenté que en realidad mis libros se vendían mejor en papel (copias que pido yo y vendo fuera del canal de Amazon), y que muy probablemente mi trabajo tuviese mucho que ver en ello.
No hablamos mucho más sobre ese tema, pero me dijo que podía escribir algo sobre eso y en los días posteriores me dio por pensar. 
Hasta hace unos años cuando alguien me preguntaba a qué me dedicaba, mi respuesta era soy escritor, lector y librero, y siempre lo decía con un orgullo y una sonrisa de oreja a oreja. Hoy sigo pensando casi igual, pero con un detalle: he cambiado el orden de los factores.


Me he dado cuenta de que no soy tan bueno vendiendo mis libros en digital o en papel por medio de Amazon porque lo que me apasiona es vender libros a la antigua: en papel, frente a frente con el lector (o cliente, o las dos cosas a la vez). Cuando ahora me preguntan a qué me dedico, respondo que librero, lector y escritor. Me explico:
Hace muchos años que me dedicaba a lo que hago ahora, aunque antes siempre fue por temporadas y ahora es mi trabajo de casi todos los días. Me dedico a vender libros, soy un librero de esos que te encuentras dentro de una caseta de madera en los lugares más inesperados, esas librerías nómadas en las que se unen lo nuevo, lo viejo, lo de segunda mano y joyas para coleccionistas. En estos lugares la relación librero-lector es máxima.
En este mundo hay tantos lectores como motivaciones que arrastran a estos para decidirse por llevarse a casa un libro u otro. Por ahora tengo un trabajo que me hace disfrutar como nunca – y digo disfrutar porque me parece más un regalo que un empleo, aunque también tenga sus peros, por supuesto – del noble trabajo de ser librero, del contacto directo con los lectores, pero desde otro punto de vista que no es el del mero escritor.
                        He visto casi de todo, he conversado con muchas personas, y he tratado de hacer una especie de catalogación del lector o no lector que se acerca a ver, tocar, hurgar, y quién sabe, llevarse unos libros a casa. Así pues, a grandes rasgos agrupo a los lectores en varios grupos:

            Aquellos que compran por necesidad, porque les hace falta para su vida diaria. En este grupo incluyo a estudiantes, abogados, profesores, tarotistas, fotógrafos, etc.
            Los que compran con plena intención, para ellos; los que realmente son apasionados de la lectura. Suelen leer de todo, se llevan varios libros de una tacada y a los dos o tres días vuelven a por más. Son esos yonquis de la lectura…
            Compradores impulsivos. Aquellos que son lectores, pero a la vez buscan únicamente algo que les guste, libros que les apetece leer, que les ha llamado la atención o lo han escuchado recomendar. Estos lectores son los que se dejan llevar por las portadas y/o sinopsis, por las listas de ventas de periódicos, revistas o internet; por todo lo que lleve el adjetivo superventas o por la recomendación de su mejor amigo.
            Después están los que denomino buscadores de libros-objeto, quienes buscan un libro para regalárselo a alguien o incluso como mero elemento decorativo (sí, como lees, y más adelante pondré un ejemplo)
            Los que pasaban por allí y se fijan en los libros de ocasión. A este tipo de lector le atrae en ocasiones el precio, la antigüedad del libro o lo raro de esa edición. Son personas que ya lo han leído pero que quieren tenerlo, otra vez; aunque sea repe.
            Lectores que son escritores. De estos hay de dos tipos: los que vienen a preguntar si pueden dejarte ejemplares para vender allí y no se llevan ningún libro, y luego están los que se llevan más libros de los que posiblemente dejen.

            Como ya he dicho, se ve de todo y se trata con gente muy diversa cuando uno está detrás del mostrador. He disfrutado mucho hablando de libros, de autores, de géneros, de editoriales y de todo, con los clientes; me he sentido orgulloso de aquellos que se dejaban guiar ciegamente por el criterio del librero - en este caso, yo -.
            He visto a clientes que han llegado, han echado un vistazo rápido, han escogido un libro – yo diría que al azar – y al pagarlo han reconocido tan tranquilos que no leen y seguramente ni lo abrirán, pero les apetecía comprarlo.
            Un señor que venía preguntando por un calendario zaragozano y acabó llevándose una veintena de libros de Julio Verne, o la que vino buscando el último libro de Megan Maxwell y se llevó una docena de novelas de Nora Roberts o acabó descubriendo que una tal Corín Tellado ya había escrito tela de libros románticos en este país.
            He conocido a ese hombre que se pone a juntar monedas de cinco céntimos y ve que no le llega para comprar a sus hijos un par de libros de colorear y pegatinas que cuestan dos euros y al que acabas por ponerle los 36 céntimos que le faltan para que los niños se vayan contentos y el padre agradecido.
            He visto como una señora se llevaba un Quijote porque el dibujo de la portada era como un cuadro y quedaría muy bonito en la vitrina de la salita. Es lo que tienen las ilustraciones de Gustave Doré, ¿verdad?
            He asistido perplejo cómo después de observar detenidamente una preciosa colección de la estantería – de esas ediciones antiguas de piel que tienen en los lomos las letras y los nervios en dorado – y al rato preguntarme las medidas. «23 por 17, diría yo», le contesto; y con toda la tranquilidad del mundo decirme que si se los puedo cortar a 20 centímetros para que le quepan en la balda de su vitrina… Sí, así, tal cual…
            He fruncido el ceño al ver lectores que creían saberlo todo y pensaban que su criterio era el mejor para discernir quién es mejor, si Christie o Hesse.
            He observado atónito cómo un chaval se acercaba corriendo a los libros infantiles para pedir a su papi un libro de los Cars, y este le decía que si no prefería mejor una hamburguesa…
            Me ha cautivado una lectora entrada en años que había leído cientos de libros - y se notaba porque los conocía al dedillo y te hacía una reseña con pelos y señales - pero que confundía a todos los autores.
            He mirado con cariño a los abuelos que pasan de los ochenta años y que se acercaban buscando comics de El Jabato o El Capitán Trueno y te decían que, a pesar de los años, seguían coleccionándolos.
            Y he sonreído cuando una madre ha venido preguntándome si tenía un libro que le había pedido su chiquilla, «un me enamora en once semanaste amo en semanas o algo así», me decía, y cuando le contestaba que claro que sí, y que podía llevárselo dedicado porque el autor era yo, la sorprendida era la señora, pero al segundo ya estaba diciéndome «Mariola, mi niña se llama Mariola, que qué ilusión le iba a hacer». (En estas ocasiones es cuando de verdad me siento escritor).

            Hay lectores para todos los gustos y colores, de todo tipo, con sus rarezas, sus extravagancias, sus manías, llamémosles como queramos. Supongo que a los escritores nos pasa lo mismo.
            Lo que sí puedo asegurar es que, sin ellos, los lectores;  los que escribimos, no seríamos nada. 
Un fuerte aplauso para esos lectores y esas lectoras.

Fran Cazorla, librero, lector y escritor.


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3 comentarios:

17 dijo...

Una delicia de texto, Fran, cargado de vida y romanticismo. En mi humilde opinión, hoy no hay orden: librero, lector y escritor se cogen de la mano. Todos en el mismo paquete. Enhorabuena por la entrada.

Andrea Golden dijo...

Preciosa y emotiva entrada. Enhorabuena.

Margari dijo...

Qué preciosidad de entrada! Gracias!!!
Besotes!!!