cookieOptions={close}; CRUCE DE CAMINOS: La niña de Libisosa de Elena Fuentes Moreno «Ficción histórica que pone a la Pompeya española sobre el mapa».

lunes, 15 de junio de 2020

La niña de Libisosa de Elena Fuentes Moreno
«Ficción histórica que pone a la Pompeya española sobre el mapa».


Para los que están metidos en el mundo de los escritores independiente no les sonará extraño el nombre de Elena Fuentes Moreno. Para los que no son asiduos de ese mundillo quizás no les suene tanto. Pero detrás de Elena hay dos finales del Premio Literario de Amazon, hito que no ha conseguido ningún escritor más desde que se instauró el Premio. Creo que esa es suficiente carta de presentación.
Consiguió ser finalista con El legado de Ava en 2017 y repitió con Anacronía de una Marquesa en 2019 y que decir, que las dos veces estuvo en mi quiniela de finalistas para ese año.
Por todo ello, no podría dejar de leer la nueva novela de la albaceteña con la que se presenta de nuevo al Premio Literario de Amazon 2020 y que lleva por título La niña Libisosa que os avanzo que es una novela de ficción histórica en estado puro.


Kara, Marcela y Noelia formarán un triangulo dentro de la novela, tres mujeres y un destino.
La autora escoge los personajes de  estas tres mujeres para tejer la historia de Libisosa. Las tres van unidas por un fino hilo casi invisible, pero indestructible con el paso de los siglos.
Las dos primeras situadas en el siglo I a. C. donde Kara es una joven íbera que sobrevivirá a la masacre perpetrada por el ejercito romano en Libisosa; por su parte, Marcela, que vive en Carthago Nova, y conocerá al culpable de la matanza.
Dos mil años después, Noelia, arqueóloga, estará trabajando en el yacimiento donde comenzó todo.

Para los amantes de la ficción histórica creo que es una historia lo suficiente atrayente para comenzar a leerla. Pues, ¿alguno sabéis dónde se encuentra Libisosa? ¿Alguno había sentido antes el nombre de Libisosa?
Yo os puedo confesar que no tenía ni idea y después de leer la novela me han quedado unas ganas locas de visitar el yacimiento.
Dicen los arqueólogos que es un enclave muy rico y que debería convertirse, si hubiera el suficiente dinero, en la Pompeya española. Que ya hay miles de piezas de gran valor en los almacenes, pero que no tienen sitio dónde exponerlas y que se calcula que tan solo se ha descubierto un diez por cierto de lo que hay enterrado.

Libisosa, que se encuentra sobre un cerro en la población albaceteña de Lezuza, fue una ciudad iberorromana. Desde ella se podía controlar el amplio territorio que hay entre las cuencas del Guadiana y el Júcar. Además, por ella pasaba un importante camino ganadero, el Camino de Aníbal, que comunicaba la Alta Andalucía con Valencia.
Libisosa tenía una situación estratégica muy importante en la época y por ello era importante controlarla.

Por todo ello, La niña Libisosa tiene la virtud de poner sobre el mapa una población y un momento histórico de suma importancia que parece olvidado o como mínimo desconocido para la mayoría de la población. Esa es una de las grandezas de la ficción histórica.

Creo que no haría falta decir que hay un gran trabajo de documentación por parte de la autora y que, como en toda ficción histórica, se ha tomado algunas licencias que explica al final de la novela.
Toda esa documentación consigue una buena ambientación de época y hace que el lector tenga una ventana al ese S. I a. C. en la que las mujeres no lo tenía nada fácil. Y es que también hay algo de empoderamiento de la mujer en la lectura, pues la tres tiene unas fuertes convicciones y quieren superar los obstáculos que la vida les pone por ser mujeres. Vivirán múltiples y dolorosas situaciones, pero siempre tendrán la fuerza suficiente para intentar darles la vuelta.

La narración tiene un inicio que rompe. Por lo que he podido leer en una entrevista a Elena, ese inicio fue el que hizo de espoleta de la historia. En la visita que hizo al yacimiento tuvo la suerte de tener una gran maestra de ceremonias y esta le explico la historia de un descubrimiento. Ese descubrimiento, al estilo de los que podemos tener en la retina de los de Pompeya, llevó a la autora a crear una ficción alrededor de Libisosa, alrededor del descubrimiento y en cierta forma creo que sirve de homenaje a los dos.

Pasado ese inicio, la novela se va construyendo, poco a poco, para llegar a un final de traca en el que se ponen todas las cartas sobre la mesa y le da un buen cierra a la historia.

Dicen que no hay dos sin tres. Quién sabe.

¿SEGUIMOS CONECTADOS?
Me encantaría que siguiéramos conectados más allá de esta entrada y que pudieras conocer un poco más de cerca mi faceta como escritor. Por todo ello te invito a que formes parte de mi lista de correo. Además, te llevas una de mis publicaciones de regalo. ¡¿TE APUNTAS?!

4 comentarios:

Carmen CG dijo...

Esta será una de mis lecturas fijas; conocí a Elena (literalmente) antes de que fuese finalista al Premio en 2017 con una novela especial para ella que, a mí, no llegó a convencerme del todo. El secreto de Ava no lo he leído, a pesar de que lo tengo, pero Anacronía de una marquesa sí, y me encantó. Me gustó la historia y, sobre todo, la manera que tuvo Elena de contarla. Eso me demuestra que a escribir se aprende escribiendo.
Un abrazo

David Gómez Hidalgo dijo...

Buenas Carmen.
Es una historia que conocer. Esa es la grandeza de la ficción histórica.
Por cierto, ayer me topé con algunas de tus reseñas en Amazon y cada vez coincido más contigo, jejeje. Es bueno tener referencia próximas para saber por dónde seguir.
Un abrazo.

Margari dijo...

Ni sabía que existía Libisosa... Con éste me tientas mucho, que es un género que me encanta.
Besotes!!!

Ful Navalón dijo...

Me apetece mucho leer a Elena. Un abrazo